¿En qué se diferencian el 5G y el 5G E?

AT&T, la mayor empresa de telecomunicaciones en el mundo y la segunda en telefonía móvil a nivel mundial anunciaba en 2017 que marcaría su red móvil existente como 5G Evolution o 5G E. Es decir, lejos de tener nada que ver con la tecnología 5G tan ansiada por empresas y usuarios –y cuya alumna aventajada es China-, el 5G se trata de un cambio de nombre o nueva nomenclatura, por lo que el logotipo 4G de tu teléfono puede transformarse en 5G E tras una actualización sin experimentar ningún cambio. 

De forma específica AT&T prometía incluir en su red 5G E características técnicas para ofrecer velocidades de datos más rápidas, todas ellas prestaciones adicionales que ya se ofrecen en la actualidad por parte de diversos operadores bajo la norma 4G LTE. De este modo, utilizan el nuevo término para indicar que se trata de un paso hacia la evolución de cara al 5G definitivo, aunque simplemente se trate de una estrategia de marketing engañoso de cara a los usuarios.

Han sido muchas las voces críticas que se han alzado contra la nomenclatura 5G Evolution que aparecerá próximamente en numerosos teléfonos inteligentes con Android. Desde The Verge lo calificaron como un “logotipo falso 5G”. Es decir, que ni siquiera contar con 5G E garantiza una mayor velocidad de conexión que la red LTE de otro operador, capaz de ofrecer las mismas características.

Por su parte, el 5G se trata de la quinta generación de telefonía móvil o la señal inalámbrica destinada a abastecer la era de la hiperconectividad, el Internet de las Cosas y la industria 4.0.

Aterrizará siete años después de la aparición del primer teléfono móvil 4G y promete velocidades más altas, mayor cobertura y prestaciones técnicas nunca antes soñadas y muy superiores al actual estándar LTE-4G. 

Por revelar algunas de las ventajas del auténtico 5G, este permitirá conexiones… ¡hasta 100 veces más rápidas! La velocidad media será de 20 Gbps, por encima incluso de las redes fijas de fibra óptica, permitiendo descargar archivos de 1GB en menos de diez segundos. También será una tecnología más eficiente, ya que incrementará una década la vida útil de las baterías y reducirá el 90% de consumo de energía de la red. 

Otra ventaja atañe a la bajada de latencia -tiempo que tarda un gadget en ejecutar una orden tras mandarle una señal-, fundamental para el despliegue del Internet de las Cosas y el auge de la domótica, las smart cities o los coches conectados.

El problema de la confusión entre términos también salpicó al nacimiento de las redes 4G LTE, que hoy en día se usan para denominar a todas las redes 4G reales pero que en el pasado también nombraron a las redes 3G más rápidas y mejoradas -con tecnología HSPA+-. Incluso Apple llamó 3G HSPA + 4G para el nuevo logotipo que apareció en los iPhones, pese a que la transformación real no había sucedido todavía.

Fuente: Computerhoy