La empresa suiza Climeworks propone un nuevo método para reducir el CO2 en la atmósfera. Puede ser un complemento válido a la reducción de emisiones.

Infinidad de estudios científicos han confirmado que el cambio climático está relacionado con las altas concentraciones de CO2, metano y otros gases en la atmósfera, emitidas por la contaminación de los seres humanos y el ganado que criamos.

Desde hace décadas los científicos recomiendan reducir las emisiones de CO2. Décadas también llevan resonando en sus conciencias vacías las promesas incumplidas de los políticos y las empresas contaminantes, porque los récords de CO2 en la atmósfera se baten año a año.

Puesto que la reducción de emisiones no llega, empresas como Climeworks proponen una alternativa: capturar el CO2 del aire, y volverlo inofensivo. Así es como funciona Orca, la planta de captura y almacenamiento de CO2 más grande del mundo, que acaba de ponerse en marcha en Islandia:

Orca es capaz de eliminar de la atmósfera 4.000 toneladas de CO2 al año.

Lo mejor de todo es que su diseño modular y escalable permite construir plantas de este tipo en solo 15 meses, que es lo que se ha tardado en construir Orca, y se pueden crear complejos más o menos grandes de forma sencilla.

Orca dispone de unos ventiladores compactos equipados con unos filtros específicos, que absorben el aire. Los filtros atrapan el CO2, y dejan pasar el aire purificado.

Este CO2 capturado se calienta a entre 80 y 100 grados centígrados, obteniéndose CO2 puro.

En colaboración con una empresa islandesa llamada Carbfix, el CO2 se mezcla con agua y se lleva mediante unas tuberías hasta unas cuevas subterráneas en donde el CO2 reacciona con las rocas basálticas, y en unos años se convierte en un mineral inofensivo.

La planta energética necesita electricidad para funcionar, pero utiliza energías renovables. De hecho la idea es instalarlas junto a las centrales eléctricas, y aprovechar la energía que se desperdicia por las noches.

Con este sistema Orca consigue eliminar el 90% del CO2 del aire. En total, 4.000 toneladas al año, que es una cantidad mínima a nivel mundial, pero que puede ser importante si se instalan plantas de este tipo en todo el mundo.

Es una solución de emergencia, porque es mucho más barato reducir las emisiones de CO2 en lugar de tener que capturarlas del aire. Pero viendo lo lento que va el tema, de momento es una de las pocas soluciones actuales que realmente reducen el CO2 de la atmósfera.

Fuente: ComputerHoy